La segunda semana de septiembre las universidades de Chile dan fiesta, ya que el 18 se celebra la independencia. Así que aprovechamos para hacer una escapadita a La Serena, en la cuarta región de Chile. Así que tomamos un autobús, y nos fuimos p'al norte*. Esta vez fuimos G, S, P, y el Pelícano.
Eran como unas 6 horitas de viaje, así como de Pamplona a Barcelona. El viaje fue más llevadero para unos que para otros, por ejemplo, el Pelícano estiró los pies por el pasillo, y se acomodó sobre el hombro de su acompañante (al que no conocíamos de nada), y cuando vino el revisor, (porque en Chile es así, pasa un revisor que te pide hasta el número de zapato) el pobre hombre le tuvo que despertar, y al Pelícano casi le da un infarto. Otros, como yo, tuvimos que aprovechar el viaje para hacer un trabajo que debía entregar al día siguiente; quién me mandaría a mí. El despertar fue uno de los mejores que S recordará en su vida; el azafato del autobús le arrancó la manta, le encendió la luz, y puso la música de Marengo un sábado a las 6 a.m. pues esa hora era.
Tomamos un taxi que nos llevó hasta la casa donde nos alojaríamos, que era la de la hermana de C, el dueño de casa de las chicas. Mientras esperábamos que ella nos abriera la puerta, S despertó a todos los perros del vecindario que empezaron a ladrar como locos. Durante esos días habitamos en el piso de arriba de la casa, ya que el de abajo era un restaurante vegetariano. Fue una estancia en una suit de lujo, y como fieles compañeros un perro y dos gatitos que se metían en la cama del Pelícano. Cuando nos asentamos en las habitaciones, G y P se fueron a Vicuña, S y el Pelícano se tumbaron a dormir, y yo me quedé terminando mi maravilloso trabajo. Cuando nosotros tres estábamos listos, nos juntamos con ellas en Pisco, donde, como no podía ser menos, nos tomamos un pisco fresquito**.
Al día siguiente contratamos un tour que nos llevó a la Isla de Damas y a la reserva natural de Humbold. Con paisajes de documental, y donde vimos pingüinos, delfines, pelícanos y leones marinos. Finalmente nos llevaron a comer a un sitio bien una empanada y pescadito, y nos devolvieron a casa para la hora de la cena.
El tercer día la hermana de C nos dejó su coche, así que lo llenamos de gasolina y nos lanzamos a la carretera. Estuvimos en Coquimbo, y en Tongoi, donde terminamos comiendo en un chiringuito a pie de playa. Allí se nos juntó un hombre que P y G habían conocido en La Serena, bastante pesado, por cierto, pero al menos nos invitó a una botellita de vino blanco.
El último día, con pena de irnos ya, nos acercamos a comer al mercado de La Serena. Finalmente tuvimos suerte, y el amable taxista que nos llevó de vuelta a la estación de autobús nos hizo un tour: "Liceo de niñas, una cuadra; liceo de niños, una cuadra; está casa... tiene cientos de años, arte, es arte...". Al llegar a la estación de bus nos dijeron que al final viajaríamos en cama, lo cual no nos apenó lo más mínimo. Y la cosa mejoró con la llegada del pintor, pero ya habrá tiempo para hablar de eso; creo que se merece un post propio.
* Algo así, como Run Run en la canción de Violeta Parra, pero no tan al norte.
** El pisco es una bebida que proviene de la uva, y es el trago típico de Chile y Perú.
*** Ahora no me deja subir fotos, pero lo haré más tarde, lo prometo.
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