jueves, 8 de noviembre de 2012

Destino: San Pedro de Atacama



A la semana de estar en Santiago, antes de empezar el curso, S y G decidieron darse un capricho, y como no podía ser menos, acabé por apuntarme. Tenía lugar nuestra primera excursión, nos íbamos a San Pedro de Atacama.

          San Pedro es un pueblo cercano al desierto de Atacama,. El viaje fue sencillo y si problemas, avión y bus, y ya habíamos abandonado la selva de asfalto, en favor del árido desierto. Nos alojamos en un hostal bastante normalito, en una habitación compartida. Nada más llegar reconocí a dos de nuestros compañeros de habitación como un par de chicos que estuvieron viviendo por unos días en mi "residencia", pues habían ganado un premio en que viajaban por distintos lugares del mundo, y solo debían grabar vídeos de los lugares que visitaban*. También tuvimos la oportunidad de conocer cuán pesados pueden ser los latinos, y hasta qué punto invaden el espacio de uno... Y se supone que los chilenos son más calmados, pues ahí estaba yo, moza del norte, y no sabía como mandar a la mierda al dueño del hostal, sin pasarme, lo mismo pasó a S y G, no os penséis.

Pukará de Quitor (G)
        La primera tarde decidimos dar un paseito por el pueblo, y nos acercamos hasta la pukará de Quitor, un fuerte construido por los atacameños para defenderse de otros pueblos. Aquel día fue bastante light, y más bien de planificación. El segundo día contratamos un tour (porque así es todo allá, no te permiten ir por cuenta propia) con que visitábamos el salar de Atacama, y las lagunas altiplánicas. La verdad, lo más significativo de este tour, aparte del impresionante paisaje del salar, fueron los flamencos, verlos tan cerca.  Aquella noche no tuvimos mejor idea que juntarnos a un brasileño, un sudafricano amante de los vegetarianos que nos dejó perlas como "chiken is not meat, it's salad" y un gringo que estaba pasando el verano en Santiago con su hermana, en el hostal, a tomar unas cervezas. Fue mi primera oportunidad de practicar el inglés**. El ambiente en el hostal mejoraba por momento.


Salar de Atacama (S)


Flamenco en el salar de Atacama (S)


          La mañana siguiente nos juntamos con E, F, un chileno con el que luego tendríamos más contacto; Fr, alemana que estaba en los últimos meses de su viaje de un año en Santiago, y V y Au, una pareja argentina realmente encantadora. Alquilamos unas bicis (si, anduve en bici, aunque no podáis creerlo) y visitamos el valle de la muerte (donde un buen hombre nos acabaría dejando su tabla para hacer sandboarding) y el valle de la luna, donde vimos anochecer. Lo admito, no llegué a este último, sino que Au paró un coche para que me subiera a la cima; mi peso pluma no me dejaba avanzar por mucho que pedaleara.

Valle de la luna (S)


          El último día, todos menos F, que ya se había marchado, hicimos un tour a los geisers donde a parte de morir de frío disfrutamos de la buena compañía, y un guía que presumía haber descubierto miles de cosas. Pero lo que más recordaremos de aquel día es el haber comido las mejores empanadas de queso del mundo. 

          El viaje llegaba a su fin, y volvíamos a Santiago. En el aeropuerto, tras horas sin dormir, a S y a mi se nos empezó a ir la cosa de las manos, y acabamos haciendo el imbécil en mitad del aeropuerto mientras G se avergonzaba de nosotras. La mañana siguiente nos esperaba nuestro primer día de clase.


* Pondré el link de su página para que le echéis un ojo.
** Madre, lo que se oxida un idioma.
*** Fotos robadas a G y S, dadles las gracias.
**** Todavía no le tengo el truco pillado a esto de añadir fotos. Prometo mejorar.

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