miércoles, 14 de noviembre de 2012

Volver a empezar, otra vez.




El último día de julio, la universidad nos citó a todos los estudiantes extranjeros para una reunión, y ahí estábamos S, G y yo, corriendo por las calles de Santiago para no llegar tarde, café en mano, como si fuéramos las protagonistas de Gossip Girl*. La reunión fue súper aburrida. Así que os libraré de horas y horas de circo y ridículo por  parte del grupo de recepción de alumnos extranjeros. Solo algo que señalar; cuando  llegué no podía elegir ninguna de las asignaturas que me habían ofrecido en la pre-matrícula. Ahí empezó mi batalla por los créditos, las asignaturas, cuadrar horarios, la movilidad entre campus... batalla que duró hasta el 10 de octubre, cuando pude respirar tranquila.

          Aquel día, tras la larga jornada, al llegar a casa, tenía una sorpresa. El Pelícano había llegado ya; no me demoro más en su presentación, él es un chico de Benidorm, que estudia en Madrid, y se ha venido a Santiago (chicas, está soltero –me pidió él que hiciera el apunte-). Con él compartí mis dos primeros meses de enclaustramiento en la “residencia”, que por cierto acabamos allí por  culpa suya, ya que me puse en contacto con él desde Pamplona, pusimos en común residencias, y nos acabamos decantando por esta que había elegido él.**

          La mañana siguiente, tuve “visita guiada por el Campus San Joaquín” (Campus de letras que queda súper lejos de todo.), y como no quería ir sola, le engañé al Pelícano, así que le acompañé en su primer paseo por Santiago, en el que ya de paso, se compró una guitarra con la que me estuvo torturando los dos primeros meses de estancia.


*Ya que sale la serie, aprovecho para decir que G se parece mucho a Serena de Gossip Girl.
**Pese a todo no le guardo rencor, que es quien más me soporta en este viaje.

No hay comentarios:

Publicar un comentario