domingo, 28 de octubre de 2012

Mi reino por un kebab II



Hace una semana escribía que no había ningún kebab decente en Santiago. Pues bueno, todavía hay esperanza. El pasado viernes, mientras esperaba a J, chileno que conocimos de carrete y que me ayudó a conseguir la casa en la que vivo ahora, en el metro Manuel Montt, el cielo se me abrió, pues ante mis ojos ahí estaba, algo sucio, con dos enormes trozos de carne grasienta clavada en un palo dando vueltas sobre sí misma, y un cartel que rezaba "döner kebab". No pude hacer otra cosa que escribir en el momento un mensaje al Pelícano*, había encontrado la felicidad en forma de kebab. El paraíso existía, y era moro.
          He de decir que no disfrute de dicho manjar en ese momento, pero es una cita pendiente que tengo con el Pelícano. Pero aseguro escribir sobre los resultados obtenidos. Eso sí, antes hablo y antes aparece... He de apuntar también que estoy muy indignada porque en las calles de Santiago no he visto todavía a Johnny Depp cargando una mochila llena de tabletas de milka**.
          Nada más que decir que ¡Viva el durum!

*Paciencia, todavía no ha llegado el momento de su presentación. Y no, no es el Pelícano por la papada.
**A mí no me miréis, si cuela, cuela. Aunque en realidad me conformo con el chocolate.

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