Un día en que las chicas y yo nos disponíamos a buscar un sitio donde tomar un café (o pseudo café, porque lo que se toma aquí en Santiago no se puede llamar de otra manera), tras muchas vueltas encontramos un lugar que parecía decente, por lo que decidimos entrar. G entró la primera, y se quedó paralizada nada más cruzar la puerta, pidió perdón y lo justo dijo "nos hemos equivocado" antes de cerrar la puerta. Nos habíamos topado con un café con piernas. A lo largo de nuestra expedición en busca de una cafetería, nos dimos cuenta de que en el centro hay más cafés con piernas que cafeterías convencionales. Cuando A* vino de visita, ante la anécdota, miró a través de las cristaleras de uno para terminar afirmando "sí que tiene piernas, si"**.
Como es de suponer, un café con piernas es un lugar en que las camareras llevan muy poca ropa a la hora de servir el café; la barra es hueca por la parte de abajo, de manera que no tengas problema para disfrutar de las vistas. Podemos hablar de dos tipos de café con piernas (dentro de los cuales los habrá de mayor y menor prestigio) por un lado tenemos unos que por fuera tienen apariencia de cafetería normal, con unas grandes cristaleras transparentes y muy bien iluminados, por lo que no se hace extraña nuestra confusión; y luego tenemos un tipo menos discreto, con los cristales tintados, y reggaeton a todo volumen que sale cada vez que se abre la puerta, pero lo más curioso es que sus carteles luminosos indican "café" (en mi calle hay tres de este tipo, y aseguro que están abiertos en uno horario como de 10 a 20 horas).
Como nos contó más adelante C, el dueño de casa de las chicas, es común tomar decisiones de negocios en este tipo de establecimientos, ya que se considera que existe una mayor confianza al compartir con el cliente una "debilidad". Como todos supondréis, y creo que no hará falta aclarar, en estos sitios se ofrece algo más que café (aclaro, por si acaso). Lo que más me llamó la atención era que estuvieran tan a pie de calle, en áreas de oficinas, y con el mismo horario que estas.
Pasa un día más en la gran Santiago, y esto no deja de sorprenderme.
*No sé si para referirme a la gente de Pamplona tengo que seguir utilizando la nomenclatura de las iniciales.
**Sé que en cuanto el interesado lea esto, rodarán cabezas (la mía para ser exactos).
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